Si os digo la verdad, no sé muy bien por dónde empezar a contar esto. El caso es que como ya leísteis en el otro post y por twitter, este fin de semana se celebraba en Mérida el primer Extremanga (me asombra cómo la gente siempre consigue mezclar "Extremadura" con otra palabra para los eventos: Extremúsica, Extremiedo, etc...). Mis espectativas para este evento estaban aproximadamente a la altura de esa capa de la Tierra compuesta de hierro y niquel fundido, así que ni me molesté en comprar entrada anticipada.
Se dio la circunstancia de que cierto medio que tiende a dar informaciones mal y a destiempo (y que, por cierto, me tiene bloqueado en twitter) regalaba unas entradas para el evento a cambio de un par de twitts graciosos, así que la cosa fue fácil: cuenta falsa y a echarle morro. Así, finalmente, entré gratis al evento.
Ya en la cola la cosa "prometía": miles de gorros de Teemo (puto League Of Legends, por Dios...) pegados a gente "kawaiidesunyah", cosplays de Ataque a los titanes hasta decir basta, un niño chino de unos 8 años vestido de Doraemon y unos cuantos frikis sudorosos.
Cuando entramos al recinto la cosa fue inspeccionar los stands rápidamente para ver qué se ofrecía. Y como era de esperar, las multitudes se aglutinaban en los puestos de merchandising (de lo más variado, por cierto, porque hay que estar enfermo para comprarse una funda de almohada en el que sale una niña de 10 años desnuda) mientras los DOS ÚNICOS PUESTOS de venta de manga estaban vacíos largo rato y la gente (salvo momentos excepcionales) fue yendo con cuentagotas. La triste realidad de esta clase de eventos.
Para comer, ramen y cianuro. Vale, no. Realmente el señor japonés decía que era té verde, pero sabía como a arsénico puro. Un asco. Eso sí, el ramen muy bueno.
Ah, a todo esto, en mi vagabundear por allí, aproveché un momento que tuve para poder probar el nuevo juego de JoJo's Bizarre Adventure de PS3 y comprobar lo triste que es el tema de los problemas de copyright (y los consiguientes cambios de nombres).
Después de comer, con todo el dolor de pies del mundo di un par de vueltas más, hice más fotos de cosplays chulos y ahí se acabó la cosa. Y ojo, porque estuve allí hasta las 9 de la noche. No entiendo a esta gente que fue al evento los tres días, a mí con uno me sobré casi la mitad. El evento en sí no ofrece más que los meros stands (porque la petarda que hablaba de Corea del Sur todo el rato, la típica chiquilla pegando berridos en japonés en el escenario o morir engullido por la marabunta alrededor de las consolas no son cosas que me interesen demasiado).
Aún así, he de decir que acabé bastante satisfecho con el evento, aunque todo, claro está, depende de las ganas que uno le ponga, la compañía con la que vaya, etc... En conclusión, Extremanga ha resultado algo bastante modesto, mejor de lo que esperaba pero peor de lo que podría haber sido. Espero que en siguientes eventos se curren un poco más ciertos aspectos mejorables. Para ser la primera vez, desde luego, se gana un voto de confianza.
P.S: Como bonus, aquí tenéis una foto mía con kimono.












